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Gracias, estrella

Hoy me dí cuenta que el sol se pone y se acuesta con ella. Que sin ella no existo. Que sin ella, este muñequito no tiene las pilas necesarias para llegar a fin de año. Que lo único que hago es pensar en que falta 1 día menos para estar con ella.

Recién la llamé y se lo dije, estaba durmiendo. Le pedí perdón por la hora, a lo que me respondió que no importaba, con esa mezcla de ingenuidad y delicadeza con la que me compró. Me habló. Me dió las pilas para seguir, y me reconfortó. Ella es así, es como llamarla a la vieja, siempre está disponible cuando te sentís para el orto. Siempre te dá ánimos, te baja de las nubes, te dá una cachetada de realidad.

La puta, aunque no estés leyendo esto, y tal vez nunca lo leas, lo único que quiero decir es que te necesito acá al lado mío. Que no aguanto más esta ciudad, esta universidad, este trabajo, esta vida. Que estoy dispuesto a criar llamas en la loma del orto, en algún pueblito de Jujuy olvidado de la mano de Dios, pero que voy a estar con vos. Que el sólo estar con vos me hace sentir completo, íntegro, fuerte, valiente.

Y ahí voy a sentir paz. Porque quiero que te acuerdes siempre que si hoy el sol se negó a brillar, yo te voy a seguir amando igual. Y que cuando las montañas se desvanezcan hacia el mar, ahí estaremos juntos vos y yo.

Comments for this entry

Es asi; cuando esa persona es nuestro complemento, nuestro yan (o yin), cuando esa persona es la otra bandeja de nuestra balanza… es tan necesaria como nosotros mismos. Suerte la tuya que la encontraste.

tiene razon EleZeta… “suerte que la encontraste”… ahora te queda solo cuidarla…

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